Escritos políticos y filosóficos / Simone de Beauvoir

848/B386




Cuando los obreros han permanecido aislados en el seno de su clase, los capitalistas han tenido todas las facilidades para explotarlos: pues cada uno veía en el otro un competidor dispuesto a aceptar un salario de hambre para ser empleado y trataba de vender su fuerza de trabajo a un precio todavía más bajo. Para que las reivindicaciones fuesen posibles, fue necesario que se formaran grupos en los cuales cada uno de los individuos considerara al otro como igual a sí mismo.

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